Santo Domingo, República Dominicana.– El principal reto que enfrentan las empresas ya no es la adopción tecnológica, sino la preparación operativa para adaptarse al nuevo esquema de la facturación electrónica.

Este señalamiento fue hecho por especialistas de Alegra.com, plataforma de facturación electrónica y contabilidad en la nube, a pocas semanas de la entrada en vigor de la obligatoriedad de la facturación electrónica para pequeñas y medianas empresas en República Dominicana.

De acuerdo con la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), las empresas tienen como límite legal hasta el 15 de mayo del año en curso para implementar la facturación electrónica.

Aunque la conversación pública se ha centrado principalmente en fechas y requisitos técnicos, Carolina Felizzola Gerente de Alegra para República Dominicana, advirtió que muchas organizaciones aún subestiman los cambios internos que implica esta transición, especialmente en áreas administrativas, contables y de gestión financiera.

“La facturación electrónica no solo implica emitir un comprobante digital, sino también adaptar procesos internos, capacitar equipos y reorganizar la forma en que las empresas gestionan su facturación y control financiero”, explica Felizzola.

La Ley 32-23 establece el uso obligatorio de la factura electrónica en todo el territorio, con un calendario progresivo de implementación según el tipo de contribuyente. Una vez la empresa esté dentro del plazo obligatorio, solo puede usar papel en casos de contingencia definidas por la normativa.

Entre los requisitos del sistema requerido a nivel nacional está el cumplimiento con el calendario, la habilitación de la facturación electrónica ante la DGII, el uso de firma digital y el almacenamiento de estas por 10 años en formato electrónico, tal como lo indica el Código Tributario.

De acuerdo con un análisis de Alegra, uno de los principales desafíos identificados en pequeñas y medianas empresas es la adaptación de los flujos administrativos tradicionales a entornos digitales, lo que incluye desde la emisión y validación de facturas, hasta la conciliación contable y el seguimiento financiero.

La representante de Alegra señaló que muchas empresas todavía están en una etapa inicial de comprensión del impacto operativo de la medida, especialmente aquellas que han pospuesto la implementación. Felizzola también comentó que “Muchas empresas aún están evaluando cómo la facturación electrónica impactará sus procesos internos, no solo desde el punto de vista tributario, sino también administrativo y financiero”.

Entre los principales retos que enfrentan actualmente las empresas destacan la adaptación de procesos administrativos tradicionales a entornos digitales, la capacitación del personal encargado de facturación y contabilidad, la integración de la facturación electrónica con la gestión financiera del negocio y la reorganización de flujos de aprobación y control interno.

Abril representa un periodo clave para que las empresas realicen una implementación gradual, permitiendo ajustes internos y una adopción más ordenada del nuevo esquema. “La adopción anticipada permite a las empresas adaptarse con mayor tranquilidad, capacitar a sus equipos y optimizar sus procesos antes de que la facturación electrónica sea obligatoria”, agregan desde Alegra.

Más allá del cumplimiento normativo, también resalta que la facturación electrónica representa una oportunidad para que las pequeñas y medianas empresas modernicen su gestión administrativa, mejoren el control financiero y optimicen sus operaciones.