Elizabeth Encarnación es periodista y psicóloga clínica.

Santo Domingo, República Dominicana.– Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que nos invita a reflexionar sobre una idea errónea que todavía persiste: creer que el psicólogo es solo para personas con trastornos mentales graves.

Durante mi pasantía en Psicología Clínica conocí a un paciente que acudió a consulta convencido de que padecía insomnio. Llevaba semanas sin dormir bien y la falta de descanso estaba afectando su calidad de vida, su productividad y hasta su estado de ánimo. En la entrevista, la psicóloga exploró distintos aspectos de su rutina, sus hábitos y su entorno. Fue entonces cuando surgió un detalle que parecía insignificante: el vecino tenía un gallo que cantaba de madrugada.

 

La recomendación fue sencilla: probar con unos tapones para los oídos.

Cuando regresó a la segunda consulta, llegó sonriente y dijo: «Licenciada, era el gallo. Ahora duermo como un niño».

Más allá de la satisfacción de verlo recuperar el descanso, aquella experiencia me dejó una valiosa lección. A veces estamos tan inmersos en nuestros problemas que no logramos identificar su verdadera causa. Una mirada externa, objetiva y profesional puede ayudar a descubrir aquello que, por estar demasiado cerca del problema, no logramos ver.

Y esa es una de las razones por las que la salud mental no debería ser un tema tabú.

Muchas personas llegan a consulta porque tienen dificultades para dormir, viven sometidas a estrés constante o atraviesan situaciones como rupturas de pareja, conflictos familiares, procesos de duelo o problemas laborales que afectan su bienestar emocional.

También hay quienes experimentan síntomas físicos persistentes, como dolores de cabeza, tensión muscular, molestias estomacales o cansancio. En ocasiones, tras múltiples estudios médicos que descartan enfermedades físicas, los pacientes son referidos a consulta psicológica. La razón es sencilla: factores como la ansiedad, el estrés o preocupaciones persistentes pueden influir en la salud y la calidad de vida.

A través de la escucha y la evaluación profesional, la psicología ayuda a identificar causas que pasan inadvertidas y recomienda herramientas para afrontarlas. También puede ser de gran ayuda para fortalecer la autoestima, gestionar las emociones, mejorar las relaciones interpersonales y enfrentar cambios importantes.

La mayoría de las personas que acuden a consulta estudian, trabajan, sostienen familias y llevan vidas completamente normales. Simplemente han decidido buscar orientación, apoyo o herramientas para sentirse mejor.


En este Día Mundial de la Salud Mental, la invitación es a dejar atrás los prejuicios. Buscar ayuda no significa estar enfermo; significa querer estar mejor. Algunos casos requieren tiempo y acompañamiento, pero otros, como descubrió aquel paciente, pueden tener soluciones más simples de lo que imaginamos.