Santo Domingo, República Dominicana.- La humanidad está padeciendo uno de los períodos más agobiantes de su historia. A raíz del coronavirus, los informes de entidades como la ONU y la OPS han demostrado la progresiva agudización de trastornos psicológicos en gran parte de la población mundial.

Dado los hechos, la tecnología ha venido a jugar un rol crucial en la vida de las personas. Sin embargo, así como aprovechamos los beneficios de la misma, tenemos que prestar atención inmediata a sus terribles consecuencias en lo que respecta a nuestra salud mental.

Debido al confinamiento, es casi imposible evitar el uso constante de nuestros dispositivos móviles y ordenadores. Esta situación ha desatado una ola de impulsividad, ansiedad, depresión, inactividad laboral, disfunción familiar e inestabilidad emocional, principalmente en adolescentes y jóvenes.

Para empezar a hacer frente a las circunstancias actuales, se debe empezar por gestionar de manera programada el tiempo dentro de las aplicaciones y las alertas de las notificaciones.

También es importante activar el control parental para monitorizar a los más pequeños de la casa, definiendo los límites de tiempo de uso y las restricciones en los teléfonos móviles y videoconsolas.

En otro orden, es necesario definir los horarios para el trabajo a distancia, de modo que las personas no se abrumen las tareas pendientes y que puedan cumplir con sus quehaceres domésticos y actividades de ocio y entretenimiento.

Por último, pero no menos importante, se debe procurar no utilizar el móvil mientras se conduce un vehículo para prevenir accidentes viales y peatonales.

Evidentemente, la gestión racional y consciente de nuestros hábitos en línea, en todo momento, representa parte de nuestra responsabilidad con el bienestar colectivo. Por tal razón, empresas como Google, Facebook y Apple han desarrollado sistemas de gestión de bienestar digital dentro de sus aplicaciones para evitar la sobreexposición en las redes sociales y promover el uso responsable de la tecnología.