SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Para la mayoría de los dominicanos la Semana Santa se convierte en una época de descanso y una razón obligada para visitar a sus familiares o amigos, ya sea en el campo o en la ciudad.
Para otros es más bien tiempo de diversión, excursiones a la playa, ríos, balnearios y deportes al aire libre.
Como una forma de sacar el mayor provecho a estas celebraciones cristianas muchas empresas de resorts y excursiones ofrecen sus servicios a los vacacionistas, prometiendo una estadía inolvidable y poder descansar del trajín que conlleva el trabajo y demás actividades diarias.
En estas fechas los feligreses católicos prefieren rendir culto a la pasión, muerte y resurrección de Cristo, con actividades que inician con el Domingo de Ramos y que finalizan el Domingo de Pascua, de Resurrección o de Gloria.
Una de las actividades más vistosas y que llama la atención de la población son las procesiones de Semana Santa, en la que participan incluso hasta curiosos. Un grupo de feligreses, miembros de fraternidades, cofradías, algunos penitentes, y otros, caminan por calles de la ciudad. Algunos cargan sobre sus hombros figuras religiosas, otros oran y entonan cantos relacionados con los sucesos que se reviven.
Durante esta época de asueto los dominicanos amantes de la buena gastronomía se esmeran en la preparación de recetas dulces y saladas para el disfrute de la familia, como son los postres de habichuelas con dulce, el chacá, plato a base de maíz y típico en la región Suroeste, y habas con dulce.
Entre los platos salados están el pescado en sus diferentes facetas, los moros de gandules y de habichuelas rojas, giras o negras, así como el arroz acompañado con bacalao, entre otras delicias.