Fotografías: Miguel Soto

Santo Domingo, República Dominicana.- Han pasado 17 años desde que Nelia Barletta, Elisabeth de Puig y Mijo Leurent, tres amigas con gran espíritu solidario, decidieron realizar trabajos comunitarios en Villas Agrícolas. Convencidas de lo que querían, se acercaron a la Iglesia San Mateo de ese populoso sector de la zona norte del Distrito Nacional, donde conversaron con el sacerdote de turno sobre sus planes. Él accedió con mucho entusiasmo.

Las tres amigas inician así su labor a favor del sector con ayuda de unas misioneras francesas.

Cuando comenzaron solo podían dedicar una mañana a la semana a los niños, niñas y adolescentes de extrema pobreza, con juegos recreativos y educativos. Pero el trabajo tuvo tal impacto positivo, que pronto acordaron con el padre disponer de un espacio más amplio.

La iglesia colaboró con un terreno de su propiedad ubicado a poca distancia del templo para la construcción de un local y con la colaboración de varias organizaciones locales e internacionales, al igual que del sector privado, las damas pudieron construir la primera etapa del proyecto, al cual bautizaron como Fundación Abriendo Camino.

Nelia Barletta, presidenta Fundación Abriendo Camino.

Nelia Barletta, presidenta de la entidad sin fines de lucro, explicó a Con Sentido Social que “cuando dimos apertura a la fundación nuestro primer sueño era crear una biblioteca, pero al darnos cuenta de que los pequeños y los adolescentes no sabían leer, decidimos echar atrás nuestro plan y pensamos que lo ideal era primero enseñarlos, para que luego se motivaran por la lectura”.

“iniciamos con el proyecto de nivelación escolar, cuyo  objetivo principal es brindar a los niños/as un espacio de formación y desarrollo integral. También reforzar la lecto escritura y las matemáticas. La dinámica de los cursos es innovadora. La metodología pedagógica pone mucho énfasis en las tareas, habilidades artísticas y culturales”.

Para responder a necesidades específicas (no escolarizados, sobre edad, analfabetismo) se ha creado un pequeño grupo piloto en el que se aplican metodologías adaptadas a sus problemáticas, precisó Barletta.

Además de la biblioteca, el acuerdo con la Iglesia católica incluyó la creación de un Centro Operativo del Sistema (COS) del Instituto de Formación Técnico Profesional (Infotep)donde, en principio, se impartían talleres de electrónica, electricidad y costura industrial; pero al igual que su idea inicial, este proyecto también se ha ido transformando.


Ahora se ofrecen cursos de informática, ventas, mercadeo, farmacia, ayudante de farmacia, contabilidad, secretariado, y dentro de poco se inicia uno de arreglo de pantallas de celulares. “Cada año graduamos de 500 a 700 estudiantes”.

Nelia Barletta


Otro de los proyectos que desarrollan es la biblioteca/ mediateca, un espacio óptimo para la lectura y la investigación, así como para el acceso a la informática y tecnología.

“Para los pequeños y adolescentes del sector de Villas Agrícolas que no tienen la oportunidad de disfrutar de espacios verdes o zonas de ocio, en las vacaciones les ofrecemos campamento de verano, con un programa de sana diversión”, revela.

También cuentan con un coro, proyectos culturales para jóvenes y adolescentes, programa de reciclaje, recogida de basura, de acciones en contra de la violencia y de empoderamiento. Asimismo, de protección de los derechos, un programa verde con un huerto donde se les enseña a los pequeños la importancia de plantar árboles orgánicos y a conocer los diferentes tipos de frutos y vegetales.

En el huerto, niñas reciben orientaciones sobre la forma de alimentarse más saludable.

Otro plan a corto plazo es la creación en el mes de septiembre de un espacio de nutrición donde los habitantes del sector y los niños que asisten al centro podrán disfrutar de charlas para aprender a alimentarse de manera sana. Como novedad, tendrán una cocina al aire libre para preparar alimentos.


En principio, los vecinos actuaban con escepticismo. Duda razonable. Se preguntaban si eran monjas o políticas, y por qué les daban algo sin pedir nada a cambio. Con el paso del tiempo, al ver cómo funcionan y el trabajo que realizan, se han ido involucrando e insertando sus hijos en el proyecto.


Elisabeth de Puig, vicepresidenta Fundación Abriendo Camino.

A Nelia y a Elisabeth, quien ostenta la vicepresidencia de la ONG, las acompaña un personal capacitado en diferentes áreas de la educación. Luego de un tiempo y con mucha tristeza, Mijo tuvo que retirarse por motivos personales. Sin embargo, siempre que puede visita este lugar que tantas satisfacciones le dio durante su época de labor a favor de los más necesitados.

Para Nelia Barletta la mayor satisfacción es poder aportar un granito de arena a la comunidad. Ver la sonrisa que transmiten a los pequeños y saber que algunos salen fortalecidos y empoderados.

Mientras, Elisabeth de Puig dice sentirse complacida de ver el impacto positivo que han tenido con algunos niños, niñas y adolescentes del sector.

El mayor anhelo de estas damas es tener mayor éxito en la promoción de la lectura. Quieren que los pequeños se enamoren de ella y poder extender sus proyectos hacia otros lugares de Villas Agrícolas y sectores colindantes.