Junto a sus hijos Ángela Emilia y María Michelle;, los nietos Marie y Jesús Emmanuel, su sobrina ahijada María de los Ángeles Ramírez y su hermano, Julio Alberto Ramírez.

Santo Domingo, República Dominicana.- Miguelina Santos es una mujer moderna que lleva la vida de viento en popa, ascendiendo peldaño a peldaño tras una ardua trayectoria, que incluye haber laborado en el desaparecido periódico El Siglo.

Hace casi 20 años es directora de Medios de la empresa Franjul Corporativa. Actualmente también dirige las Relaciones Públicas en varias instituciones y posee su blog Sociales y Turismo.

Premio Nacional a la Crónica Social.

Ha sido reconocida por la Federación de Mujeres Empresarias Dominico Internacional (FEM) con el galardón de Madre Distinguida y por la Fundación Dominicana para la Niñez y el Desarrollo (Fudonide) al poner su trabajo al servicio la niñez dominicana de Punta Licey, Villa Mella.

El Colegio Dominicano de Periodistas también la distinguió en el Día Internacional del Periodista. En 2015 recibió el Premio Nacional a la Crónica Social, de la Asociación Dominicana de Cronistas Sociales, entre un sin número de reconocimientos más.

A propósito, hace poco, la Vicepresidenta Margarita Cedeño la galardonó como una Madre Resiliente, en el marco del premio Madre de Valor.

Parece que Miguelina lleva su agitada vida en patines. Ella va más allá de la capacidad natural que poseen las mujeres para hacer varias cosas a la vez.

A una fémina así, la cree uno ocupada 24­­­/7. ¿Qué se podría decir de su rol de madr­e­?  ¿Le quedaría tiempo­ para algo más? Pues ella dice que sí. Que a pesar de su agenda, siempre está ahí para su familia. ­

Esta joven y dinámica mujer, de rostro aniñado, es una madre cien por ciento. Ha parido, criado y educado a sus tres tesoros: Ángela Emilia, Ángel Domingo y  María Michelle Mieses Santos.

La más grande muestra de su faceta materna la tuvo cuando María Michelle tenía cuatro o cinco años de edad. Se le diagnosticó un cáncer en los ganglios linfáticos y recibió quimioterapia por un año, y al cáncer no ceder, fue trasplantada en el Hospital General de la Plaza de la Salud.

Miguelina prefirió dejar su labor en el periódico para cuidar a su niña a tiempo completo, al observar la fortaleza y certeza de su hijita de que se iba a sanar. “Mami no quiero que entres aquí llorando, porque yo me voy a sanar, estoy segura, con la ayuda de Dios y el Santo Niño”, le decía.

En ese momento de su vida su hija la sostuvo en pie. Transmitió a su mami el amor que la Divinidad sentía por ellas. Le enseñó con su gran fe a tener paz en medio de la tormenta.

Hoy María Michelle tiene 22 años. Es estudiante de término de Psicología Clínica en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) y se va a especializar como psicóloga para ayudar a los pacientes de cáncer y familiares a comprender y a vivir con esa condición poniendo fe en Dios. Trabaja en el departamento de Admisiones de esa academia.

Ángela Emilia, de 29 años, es estudiante de periodismo mención Relaciones Públicas en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y editora del blog lassocialesyespectáculos.blogspot.com.

Ángel Domingo Mieses Santos y Miguelina Santos.

Ángel Domingo, de 27 años, estudia fotografía de cine también en la UASD. Es gerente de la empresa Logic Paq y fotógrafo en el blog de su madre Sociales y Turismo.

“Mis hijos son mi razón de vivir. El motor que me impulsa a seguir adelante a raíz del fallecimiento de mi esposo Domingo Antonio Mieses un 23 de diciembre, hace casi 6 años. Justamente el día que cumpliríamos 25 años de casados”.

Su jovial e inquieta personalidad hacen parecer a Miguelina una mujer de menor edad, y mucho menos con nietos. Ángela Emilia le ha dado dos: Jesús Emmanuel y Marie, que son la debilidad de la joven abuela.

Como madre, Miguelina se considera amiga de sus hijos, confidente para realizar sus sueños y en el día a día, aunque la apariencia engañe por sus múltiples actividades, ella siempre está disponible para ellos y sus nietos.

Esta madre Millenium sigue con pasos firmes, hoy más que nunca impulsada por sus tres motores con la experiencia de los años y la fuerza de la juventud.