Santo Domingo, República Dominicana.– Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental es “un estado de bienestar en el que la persona desarrolla sus capacidades y puede hacer frente al estrés normal de la vida, trabajar de forma productiva y contribuir a su comunidad”.

Para iniciar este tema iremos a la génesis.  Debemos hablar de neurodesarrollo.  Este se refiere al proceso dinámico de los niños y el medio en que se desarrollan, sin perder de vista el aspecto genético.

Cada etapa del desarrollo trae consigo cambios importantes a nivel fisiológico y psicológico por lo que la familia, los padres, adultos y/o tutores deben mantener la observación y atención especial en estos cambios que se van produciendo.  En unas etapas (niñez) el cerebro se va desarrollando y en las subsecuentes (adolescencia), se va madurando.  Desde la alimentación, el trato y los modelos, son elementos que deben vigilarse permanentemente y apoyar este proceso.

Estudios indican que la esquizofrenia suele aparecer durante la adolescencia o adultez temprana.  Los cambios, propios de esta etapa, cambio en sus hábitos, nuevo proceso social, son todos elementos a observar y apoyar, de modo que se logre el desarrollo adecuado de esta.  Otros estudios refieren que es más alta la susceptibilidad al estrés de un cerebro en desarrollo.

Un miembro afectado en su salud mental normalmente arrastra a toda la familia a cambios y cuidados importantes.  Por citar solo un ejemplo:  el suministro sistemático de los medicamentos al afectado y el cuidado de mantenerlos fuera del alcance de los menores, el costo de estos y de las terapias, la compañía, terapia ocupacional, entre otros muchos factores. El cero ocio, como terapia ocupacional, conforme la situación, es recomendable tanto para niños y jóvenes sanos, como para afectados de alguna patología en el comportamiento, siempre guiado por profesionales de la conducta.

La familia es protagonista en el proceso de transferencia sociocultural.  De un lado existen los modelos familiares que desarrollan su código con el llamado lenguaje del amor, pero del otro lado, también los hay con el lenguaje de la violencia y vicios.

Amor, protección y atención son los pilares con los que florece una familia. Cuando existe un diagnóstico de alguna patología en uno de sus miembros, cambia el orden a atención, protección y amor.  Es importante prestarle las atenciones debidas sin que esto vaya en detrimento de la atención al resto de los miembros.

Cuando se tiene un miembro de la familia afectado con algún trastorno mental, definitivamente, afecta directamente la dinámica estructural y funcional de la misma.  La atención en casa, la alimentación, medicación, acompañamiento a terapia, inversión, observación y vigilancia del tratamiento son solo algunos de los elementos en los que se reenfocan.

Mantener la comunicación abierta y pasar tiempo juntos brinda la oportunidad de poder detectar cualquier cambio de comportamiento que permita buscar apoyo profesional de forma temprana.  La salud mental de los padres incide directamente en el adecuado neurodesarrollo de los hijos.

El gran reto al que nos enfrentamos es a lograr el desbordamiento en las consultas. Para el 2017, las estadísticas que se manejaban refieren que alrededor de 430 millones de personas asistía a consulta por depresión, ya para el 2019 había crecido a 480.  Estrés, agresividad, depresión, pensamientos suicidas, ansiedad, son algunos de los retos.  Además, diseñar políticas públicas alrededor de la salud mental, en el entendido de que es un tema de salud pública.

Si quieres profundizar un poco más, tienes la oportunidad de hacerlo en la conferencia Salud Mental y Familia: el gran desafío post pandemia que ofrecerá la fundación Gestión Integral de Salud y Educación de la Familia (GISEF) este miércoles 16 de noviembre, vía Zoom, a las 7:00 de la noche, con una contribución de 300 pesos y cuyo conferencista invitado es el reconocido especialista doctor Ángel Almánzar, ex director de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública.

Más información en www.gisef.org, en sus redes sociales @gisefrd, a través del teléfono 809-412-7766 o del correo soportegisef@gmail.com.

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Es co-fundadora del Instituto Regional Psicoeducativo Resil, con sede en San Francisco de Macorís, provincia Duarte, República Dominicana. Tiene curso de posgrado en Gestión Educativa y Magister en Dirección Estratégica de Recursos Humanos. Posee además un doctorado en Criminología, área en la que ha acumulado vasta experiencia dado su vínculo y trabajo como directora Académica de la Academia Regional Penitenciaria (ARP), institución que opera desde el territorio nacional para Latinoamérica y el Caribe, y de su participación en el proceso de estructuración y puesta en funcionamiento de los programas de tratamiento para la rehabilitación y reinserción de personas privadas de libertad (PPL´s) del Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria de República Dominicana. Es profesora para nivel de maestría, está certificada como facilitadora y tutora virtual y ha sido conferencista en numerosos eventos internacionales.