Adiós a la humedad

Consejos prácticos de cómo utilizar el gel de silice, un producto que quizás todos conozcan pero no se imaginan la gran utilidad que puede tener en la casa.

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¿Cuántas veces habrá encontrado usted unas bolsitas conteniendo bolitas transparentes en las cajas de los zapatos que compra, al igual que en las carteras, electrodomésticos, alimentos secos, así como artículos empacados, y por desconocer cuál es su verdadero uso suele tirarlas al basurero?

Gel de silice

El nombre de este producto es gel de silice y su función principal es la absorción de la humedad, así es que antes de botarlas, debe pensarlo bien dos veces y guardarlas, ya que pueden ser reutilizadas en los diferentes espacios de la casa.

Un ejemplo de esto son los gabinetes donde se guarda el arroz, las legumbres, las especies, hierbas y hasta las comidas de los animales. Colocar en ellos dos bolsitas de gel de silice ayuda a que los alimentos tengan una larga duración y a que se mantengan frescos.

Además, aunque le parezca inverosímil, sirve para salvar los teléfonos celulares, cuando se mojan de forma accidental. Primero sáquele la pila, séquelo con una toalla y déjelo en una bolsa plástica con gel de silice durante la noche, esto permite que a la mañana siguiente encuentre el aparato totalmente seco.

También si se colocan estos sobrecitos en los estuches de los equipos fotográficos podrá evitar la absorción de moho.

Mantenga el bolso del gimnasio fresco e impida la creación de hongos producto de la humedad depositando en su interior este gel.

Poner dos o más bolsitas en los armarios de ropa blanca, tales como toallas, sábanas y cubre colchones los mantendrá frescos y listos para ser usados.

Evite que sus costosos productos de belleza se arruinen por la humedad depositando en sus estuches bolsas de silice.

Para alargar la vida de las hojas de las afeitadoras se recomienda colocar la maquinita en un recipiente plástico bien cerrado y ponerle bolsas de este gel.

Este producto puede ser usado además para mantener el brillo de la cubertería, en las cajas de herramientas, para mantenerlas libres de óxido, así como en los libros viejos para evitar el mal olor y para preservar el papel de las fotografías.

El contenido de estas bolsitas no suele ser tóxico y puede ser comprado en las empresas donde se expenden productos químicos.